Pepino's Beach
Si me dijeran que hay una playa llena de pepinos, pensaría que se trata de una playa nudista gay. Sin embargo la realidad vuelve a superar a la ficción.
Hablar, o mejor dicho "escribir", por no callar.
Si me dijeran que hay una playa llena de pepinos, pensaría que se trata de una playa nudista gay. Sin embargo la realidad vuelve a superar a la ficción.
Etiquetas: agricultura
La segunda noche durmiendo con el pijama mágico me desperté para ir al baño y se me ocurrió esto:
Parónimo's desperation
Sol 1 colp més
Adèu al café per a 2
en un 3 i no res
Envoltat per 4 parets
El calb contra els 5
A tot dic NOs, no use 6
Mort de gana i de 7
El cor 8
Cal alçar-se de 9
Cagon 10
Etiquetas: números
Veo en el noticiero autonómico que han detenido a una banda de latinoamericanos que traficaba con drogas, cultivaba maría, se daban a la mala vida y además hace poco apalizaron a un pobre taxista.
Luego, como no podía ser de otra forma en pleno siglo XXI, colgaban en internet un video donde cantaban un rap que detallaba sus fechorías.
Lo tienen crudo estos chicos. La justicia será implacable.
Drogas, violencia, ... Lo menos lo menos les caerá un tirón de orejas y piercings por ello.
Pero con eso de colgar música por internet de forma libre, la SGAE los va a crujir.
Animalets.
Etiquetas: elucubración, justicia, música
Cuando entro en youtube no suelo fijarme en los enlaces que muestran lo más visto en esos momentos, pero ayer vi algo en plan GH11 y pensé en principio "¿Guitar Hero 11 ya? ¿no iban por el 5?" Error, se trataba del Gran hermano 11. El caso es que justo al lado aparecía el nombre de Steven Tyler, persona muy a respetar por sus aportaciones al mundo como Dream On, Walk This Way, Angel, Rag Doll, ... y por supuesto Liv Tyler.
Al pinchar en el video, aparecía el bueno de Steven actuando en directo. Con esos movimientos de largartija daba un par de vueltas sobre sí mismo y terminaba perdiendo el equilibrio y cayendo del escenario.
Lo normal. Mr. Tyler es una verdadera rockstar de las de antes. De las que se ha metido mucho en el cuerpo, y de las que la ha metido en muchos cuerpos y eso, queramos o no, desgasta. Especialmente lo segundo, que es un atentado contra el calcio de los huesos y la fortaleza de las piernas. Por eso es comprensible y perdonable ese momento de debilidad en el más feo de los Toxic Twins que le hizo aterrizar de morros (de morrazos, mejor dicho)
Dream on.
Etiquetas: aerosmith, liv tyler, música, rock, steven tyler
Me decía ayer un amigo, algo más joven que yo, que se iba a ver en concierto a los nosequien, junto con los norecuerdo, y de cabezas de cartel venían los nomesuenan.
Etiquetas: costumbres, música, porcupine, wilson
Yo ya me voy de aquí,
yo ya no quiero estar,
para ver como al fin
todo se caerá.
Todo lo que luché,
todo lo que amé,
yo sé bien que será
todo mi equipaje ...
... para marchar
a otro lugar
donde yo
podré crecer.
Qué bueno es sentir,
todo no es igual.
Todo puede cambiar
cuando y como quiera.
Todo puede cambiar,
todo no es igual.
Todo puede cambiar
cuando y como quiera.
En otro lugar
donde yo
podré crecer,
podré crecer.
Siempre vamos juntos a todas partes, así que también al estreno de las rebajas de esos grandes almacenes. 
Etiquetas: elucubración
Le dedico a la lectura menos tiempo del que me gustaría, así que cuando recibí como regalo un libro cuya edición de bolsillo tenía casi 7 centímetros de grosor, a la sincera sensación de agradecimiento se le unió un marcado glups.
Etiquetas: libros, naturaleza, schartzing
Estar fuera de tu ciudad, pueblo o comunidad (o país) y oir por casualidad cómo te ponen a parir a tí y a los que son de tu mismo lugar es una situación estresante. Me dan ganas de levantarme y decir a esa gente: "¿de verdad os pensáis que todos allí somos tan chulos o paletos o agarrados o pijos o cabrones (o lo que sea que estén diciendo) ?"
Lo lógico, digo yo, es que la chulería, la garrulería, la gilipollez y demás lindezas estén repartidas de manera muy similar independientemente del lugar, sin embargo qué fácil nos resulta caer en eso de: "Es que los de X son todos unos....", sobretodo si estamos un grupito de personas. Es como si descalificar a la gente de otro sitio -simplemente por eso, por ser de otro sitio- ayudara a reafirmar nuestra identidad y nuestra sensación de pertenecer a un grupo: nosotros. ¡Qué calorcito más bueno sentimos cuando formamos parte de un grupo, de un rebaño, y no somos una simple oveja solitaria!
Y claro los que no somos nosotros son ellos. Obviamente nosotros somos los buenos, los tolerantes, los simpáticos. ¿Ellos? Ellos representan todo lo contrario.
Reconozco que es difícil no caer en este error tan asqueroso y desdeñable. Aunque tengas conocidos, amigos o incluso familiares en ese otro sitio, y procures echar mano de cordura, siempre llega un momento en el que cruzar la línea es tan fácil como abrir la boca y decir cuatro insultos. Basta con que alguien tire la primera piedra y a partir de ahí es una reacción en cadena. Hasta la gente menos fogosa llega un momento que de tanto oír como le critican se cansa y contraataca con el mismo arma; y entonces es el turno de los del otro lado que reaccionan igual; y así hasta que la infección es enorme y ya se puede decir que los de X y los de Y se llevan a matar, y así hay que aparentarlo y representarlo si alguien te pregunta, para que quede claro que tu formas parte de nosotros, y que no vas con ellos. ¡Puaj! ¿Qué se gana con ese odio? No lo entiendo.
Lo más gracioso de todo es que cuando tienes rivalidad (sic) con varios sitios puede ocurrir que los improperios que te dediquen sean contradictorios. Por ejemplo, para los de una ciudad más pequeña que hay muy próxima a la mía resulta que yo soy un pijo por ser de X; pero para los de una ciudad bastante más grande, algo más al sur, soy un paleto de pueblo. Como dijo Leño: sorprendente.
Etiquetas: costumbres, mente, valencians
Conducía de vuelta a casa rodeado de lluvia y nubes. Pensaba sobre la crisis.
El gadget del google desktop para la previsión meteorológica se actualiza a lo largo del día, igual que las noticias que me parece oir sobre las bolsas y los tipos de interés. Ya hace frío. Por si acaso, cojo el paraguas todos los días y una cazadora gruesa. Espero que mi bufandita de pequeños ahorros ayude a soportar esta rasca y no resfriarme por dormir con la hipoteca al aire.
En Morella no sé cómo va la crisis pero el frío, por lo que parece en esta foto de hoy jueves mismo, va bien, quicir que hace rasca de la buena.
Aunque la nieve de la foto (gracias Vicent) terminará por derretirse, el frío seguirá, se aproxima una borrasca de impagados, quiebras y regulaciones de empleo.
Pensaba en ello y veía caer el agua sobre el techo panorámico del coche mientras volvía a casa. Este frío hay que tomárselo en serio y combatirlo duramente. Por eso escuchaba a Porcupine Tree cantar The sky moves sideways y me ilusionaba con unos taquitos de salchichón que me esperaban para merendar juntos.
Desde 4º de E.G.B. los videojuegos son una de mis aficiones. Ha llovido bastante desde entonces, y siempre el aficionado a interactuar con un cacharro delante de la tele matando marcianitos ha sido considerado un bicho raro, una persona insociable con un ramalazo entre lo preocupante y lo pirado, un friki, vamos.
Y si esa dichosa manía de jugar a las maquinetas aguanta el paso de los años y te acompaña cuando tienes ya treinta y pico, entonces la cosa es aun más preocupante, porque claro, ya no son edades de jugar sino de cosas serias como por ejemplo endeudarse con un piso y un coche (preferiblemente grande para los críos que vendrán, you know), sustituir la cerveza por buen vino, buscar un ascenso en el trabajo, hablar de política y cultivar michelines.
Según por lo que optas, caes en el conjunto de frikis o en el de personas normales, porque ¡ojo! dicen los que entienden -las personas normales, básicamente- que no hay intersección posible entre ambos conjuntos.
Así que heme aquí englobado en el conjunto de frikis por culpa de mi afición a los videojuegos. O eso pensaba al menos hasta que se ha hecho público este estudio conjunto de IGN Entertainment, Ipsos MediaCT donde se afirma que la mitad de los jugones están casados y/o tienen descendencia, la mayoría disfrutan de los videojuegos en compañía, y además son personas más predispuestas a realizar otro tipo de actividades. ¡Mosquis! ¡Mi gozo y mi orgullo de friki en un pozo! ¿No soy entonces comparable con el colega de la foto? ¡Diossssssss! En fin, intentaré superarlo.
Si no te fías de esto que acabo de escribir y no te manejas bien con el inglés puedes empezar ya a ver el canal Aprende Inglés en la TDT con el gran Mr. Vaughan a la cabeza, o visitar la reseña en el idioma de García Márquez.
Etiquetas: costumbres, videojuegos
Días antes del inicio de la Eurocopa de fútbol de 1984 leí a Poli Rincón, en el típico reportaje en un dominical, diciendo que se veía sin duda en la final de París. Me sorprendió bastante, de hecho me pareció casi una salida de tono teniendo en cuenta que España no parecía ser una de las favoritas, y además ningún otro jugador era tan optimista en sus declaraciones.
Luego resultó que, ¡oh, milagro! España efectivamente alcanzó la final de París, aunque el cachondo de Poli no pudo jugarla.
Mundobasket de 2006, España se presentaba como candidata a medalla. Aun así, leer a Calderón decir que el objetivo era el oro casi me hizo sonrojar. Esos arreones de descaro no suelen ser habitual en los jugadores españoles (del deporte que sea) y quedan reservados para la prensa deportiva sensacionalista. Parecen una falta de humildad, un desprecio hacia los rivales, una desfachatez.
El caso es que viendo el resultado ya conocido de aquel campeonato y el juego que exhibió Calderón en concreto, creo que la palabra correcta para definir su actitud es determinación.
Y aunque desde luego no es garantía de éxito sí parece un punto de apoyo bastante importante. Los hay que confundirán determinación con bravuconería o chulería, pero los más listos sabrán entenderla como valor, atrevimiento, audacia, o resolución, siempre dentro del limite de las propias posibilidades, pero maximizándolas.
Faltando apenas horas para el comienzo de la final entre España y Alemania, se despacha Aragonés con que el favorito, el mejor equipo del torneo, es España.
Me gustaría pensar que no son los desvaríos de una persona mayor, sino una prueba de determinación.
El cerebro nos engaña. Decimos que fueron siete cervezas cuando en realidad no pasaron de cuatro; pensamos que aquella xiqueta no estaba nada mal pero nuestros amigos nos señalaban y se descojonaban. Eso, y muchas cosas más, cuenta Eduard Punset en uno de sus últimos libros: “L’ànima és al cervell: radiografia de la màquina de pensar”
Al parecer el cerebro es capaz de arrinconar, inventar, o sobrescribir recuerdos y percepciones con tal de cumplir con su principal objetivo: la supervivencia del organismo en el que habita.Reflexionando sobre ello tal vez repasemos vivencias tratando de discernir sobre la exactitud del recuerdo que de ellas tenemos, y aunque sigamos validando como ciertos dichos recuerdos es posible que se nos plantee una ligera duda razonable. Es normal -diremos con cierta autoindulgencia- son cosas que pasaron hace ya tiempo. Pero ¿nos parecería también comprensible que nos dijeran, por ejemplo, que en el adelantamiento al camión de esta mañana nos arriesgamos demasiado puesto que el coche que venía de cara estaba mucho más cerca de lo que habíamos apreciado? ¿no hemos comprado pan esta mañana porque no nos lo han dicho o porque nuestro cerebro, en su tratamiento selectivo de los estímulos externos, ha decidido que no era importante recordarlo?
Estoy hablando de cosas que han pasado hace pocas horas, quizás minutos; sucesos que hemos interpretado de una manera pero que tal vez se han producido de otra, y sin poder culpar por ello al paso del tiempo.
¿Es posible que todo se deba a nuestra naturaleza optimista y al cerebro trilero que llevamos de serie, convertidos en nuestro ángel de la guarda en esta vida más gris de lo que nos parece?